Cómo Anular Las Preocupaciones – 8 de 27

8 DE 27) COMO ANULAR LAS PREOCUPACIONES

por Brian Tracy | ElSeminarioFenix.com

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Cómo anular las preocupaciones – Módulo 8

Uno de nuestros principales objetivos en la vida es lograr la serenidad, y el motivo para que tan poca gente tenga serenidad es que no la consideran como una meta suficientemente importante, y si lo hacen no se toman el tiempo para comprender lo que se interpone entre ellos y la serenidad.

Hemos hablado antes de uno de los principales obstáculos o de las principales parejas de obstáculos que constituyen modelos de hábitos negativos “el miedo al fracaso, el miedo al rechazo”; estos, nos roban una enorme cantidad de serenidad. También hablamos de sensaciones de culpabilidad, de insuficiencia, de inutilidad, de falta de merecimiento, etcétera; también nos quitan serenidad.

Pero, en esta sesión quiero hablar de lo que es (si quieren) la última clave en esta discusión de las emociones negativas; lo que conocemos como “la imaginación negativa”. Las palabras “imaginación negativa” se derivan de una amplia literatura escrita a principios de siglo; se averiguó, que la imaginación negativa es algo que creamos en nosotros mismos y nos causa una enorme cantidad de tensión y angustia. Si quieren, la imaginación negativa causa temor, y una de las mejores definiciones del miedo que he visto en los últimos tiempos consiste en que las experiencias imaginadas parecen reales. Las experiencias imaginadas… parecen reales. En otras palabras, son experiencias que creamos en nuestra mente y nuestra imaginación y nos obsesionamos con ellas, y cuanto más nos obsesionamos, más reales se hacen para nosotros.

Tengo tres hijos, y si les dejo ver una película de terror aunque ellos insistan en verla, empiezan a imaginar que hay monstruos debajo de la cama, en el armario, etcétera; estas son experiencias imaginadas que se hacen reales. Hubo un tiempo, en que no podíamos conseguir que Michael durmiera en su cuarto porque estaba convencido de que allí había monstruos. ¿Cómo llamamos a la imaginación negativa? Otra definición es: “la preocupación”.

La preocupación es una forma sostenida de temor, causada por la indecisión. La preocupación es una forma sostenida de temor… causada por la indecisión ¿Qué significa esto? Significa que cuando tomamos decisiones eliminamos la preocupación.

Hace algunos años se realizó un estudio, se hizo una encuesta entre varios miles de personas, a quienes se les preguntó ¿qué era lo que les preocupaba en aquel momento? Luego, se recopilaron las respuestas y se averiguó que esto es lo que preocupaba a la gente: aproximadamente el 40 por ciento de las preocupaciones de la gente eran cosas que nunca habían sucedido… después, al pensar en ello, averiguaron que las cosas que les preocupaban nunca sucederían (iban a llegar tarde, o iban a perder su empleo o una relación no iba a funcionar). La siguiente cifra, el 30 por ciento, correspondía a cosas que ya habían sucedido en el pasado y que no se podían cambiar.  El 12 por ciento de las preocupaciones, eran preocupaciones de salud (en la mayoría de los casos, innecesarias); creían que tenían un dolor, una enfermedad o un trastorno que en realidad no existían. El 10 por ciento de las preocupaciones de la gente, eran preocupaciones sin importancia; les preocupaba no tener suficiente calderilla para el aparcamiento o que alguien no les llamara (¡qué cosas tan importantes!). Solamente el 8 por ciento de las preocupaciones tenían un fundamento, y de ese 8 por ciento, la mitad estaba fuera del control de la persona; les preocupaba que la china invadiera el Vietnam del norte y cosas por el estilo ¿No les parece que la persona nada podía hacer al respecto?

Esencialmente, la investigación demuestra que: hasta el 96 por ciento de todo lo que nos preocupa o más, no tiene importancia; nunca sucedió, no merece la pena que nos preocupe. ¿De dónde viene la preocupación? Pues, de una mentalidad preocupada. Si creció en una familia en la que el padre o la madre se preocupaba continuamente, probablemente usted también se preocupará todo el tiempo. Es una reacción condicionada, les vio preocuparse y quiere ser como su padre o su madre, porque eran las personas más importantes de su mundo. De modo que usted también se preocupa.

Conozco a niños de 4 o 5 años que son especialistas en preocupación, y se sientan con sus padres a preocuparse aunque no haya motivo, aunque lo único que exista sean experiencias imaginarias que parecen reales. Nuestra tarea consiste en eliminar la preocupación, y les voy a dar dos o tres ideas sencillas que pueden utilizar:

La primera (que es una de mis preferidas), es sencillamente esta: “vivan la vida día a día… día, a día”. No se preocupen por lo que pueda suceder mañana, no se preocupen por lo que pueda suceder dentro de un año o seis meses; sencillamente hagan todo lo que puedan ahora. Roosevelt dijo una cosa preciosa, dijo algo así como: “haga lo que pueda donde esté y con lo que tenga y no se preocupe de lo demás”… haga lo que pueda dónde esté y con lo que tenga y no se preocupe de lo demás; viva día a día, preocúpese de terminar el día, de aprovecharse del día de hoy. Como dice la biblia: “que el mañana se preocupe de sí mismo, en un día son suficientes los cuidados de ese día”.

La segunda clave para hacer frente a la preocupación, (y yo tengo una enorme cantidad de retos a los que hacer frente en mi vida profesional) es esta: “hágase con los hechos”. Esto es importante ¡hágase con los hechos!, no los hechos aparentes, los inmediatos, no los que parecen evidentes, sino los hechos verdaderos. Tómese el tiempo necesario para analizar una situación y averigüe la verdad del asunto.

Yo he llegado a la conclusión, de que muchas situaciones de preocupación se esfuman si se averiguan los hechos suficientes. Si le dicen que alguien ha hecho algo, ha dejado de hacerlo, si averigua que se ha producido un cambio en su vida profesional o personal o un cambio en una de sus relaciones ¡averígüelo!, llame a la persona en cuestión, busque la respuesta en la fuente adecuada y a menudo verá que los hechos eliminan la preocupación. La mayoría de la gente que se preocupa, prefiere preocuparse antes que dedicar tiempo a averiguar lo que de verdad está sucediendo. Pregunte a la gente, investigue, lea, haga sus deberes, averigüe los hechos.

Por cierto, uno de los principales requisitos para el éxito en su vida profesional o en cualquier otro campo, en cualquier campo de acción, es obtener los datos que necesite; de manera que las respuestas sean correctas y estén al día.

El tercer método es lo que llamo “el destructor de las preocupaciones”. Es una palabra, una expresión que se inventó uno de mis antiguos alumnos. Me dijo que esta expresión salvó, literalmente su negocio y su salud mental. Es una de las técnicas más sencillas, es dinamita pura, consta de cuatro pasos:

Paso número uno, si algo le preocupa defínalo con claridad por escrito. Defínalo… con claridad por escrito. Siéntese, dedique a tiempo escribirlo y diga: “¿Qué es exactamente lo que me preocupa?”. Siéntese y escríbalo “me preocupa tal cosa” y describa la situación exactamente tal y como la vea.

En medicina, se dice que un diagnóstico preciso supone el 50 por ciento de la curación. Un diagnóstico preciso. Una definición clave por escrito es el 50 por ciento de la curación.

En este sentido, un punto importante es que, a veces, cuando uno parece tener un problema abrumador, resulta que tiene más de un problema; tiene lo que se llama “una situación en racimo”. Tiene tres o cuatro problemas, todos juntos; si los define claramente por escrito, a veces los podrá separar, uno, dos, tres, cuatro. Hay varios pequeños problemas, todos juntos, que le preocupan. A veces, si elimina una de esas dificultades, el resto se esfuma. A veces “uno” de los problemas, de un racimo de problemas, es la clave; y el resto pierde toda su importancia.  Ténganlo en cuenta, defínalo por escrito.

Paso número dos, una vez que lo defina con claridad esta es la clave: determine el peor resultado posible. Determine el peor resultado posible. En otras palabras, pregúntese ¿Qué sería lo peor que podría suceder como resultado de esta situación? Si no se hiciera nada, si sucediera lo peor, ¿qué sucedería exactamente? Determine el peor resultado posible.

Aquí sucede algo interesante, averiguamos que en la preocupación, no es un acontecimiento lo que nos preocupa o nos causa tensión o ponemos una resistencia psicológica deseando, esperando, rezando para que no suceda. Si determinamos psicológicamente el peor resultado posible y si decimos, que lo peor que puede suceder es tal cosa y la especificamos y la ponemos sobre el papel, pasará algo sorprendente… las preocupaciones desaparecerán, parecen esfumarse en cuanto definimos el peor resultado posible.

La tensión se deriva de no querer hacer frente a lo que podría ser (hablaremos de esto más adelante) “el fenómeno psicológico de la negación”. Negamos, no queremos. Por ejemplo; pongamos que hemos hecho una inversión que va de mal en peor, de modo que uno tiene que preguntarse ¿qué es lo peor que puede sucederle a ésta inversión? Pues, lo peor es que podemos perderla totalmente. En cuanto usted diga: “la perderé del todo”; de repente ya no le preocupa tanto, porque sabe lo que podría suceder.

El tercer paso, (pero permítanme volver atrás); en una relación, a veces establecemos una relación muy desgraciada, y decimos: “¿qué es lo peor que puede suceder aquí?”  Lo peor que puede suceder es, perder la relación, la relación desaparece. Uno tiene que preguntarse: “¿me moriré, me matará la pérdida de mi inversión, me matará perder mi empleo, me matará perder la relación?” Por supuesto, la respuesta es ¡no! Uno se recupera de prácticamente cualquier pérdida.

De modo que paso número tres; (por cierto, hay muchas personas con síntomas de cáncer que no van al médico porque no quieren saber la verdad; la tensión de no saberla llega a acelerar el proceso de la enfermedad, y cuando por fin se ven obligados a ir al médico las cosas han llegado tan lejos que el médico ya no puede salvarles. Pero, la tensión de no hacer frente a esa posibilidad, les mantiene alejados del médico más allá del punto en que el médico podría ayudarles).

Paso número tres, decida aceptar lo peor si llegara a suceder. Decídase a aceptar lo peor… si llegara a suceder. Esto no es facilidad, no es fatalismo; dígase sencillamente: “si no se puede hacer nada y sucede tal cosa, yo la aceptaré”. Yo digo mucho este refrán: “lo que uno no puede curar, se lo tiene que aguantar”. ¡Lo que uno no puede curar se lo tiene que aguantar!; bueno, pues si sucede esto, acéptelo; “aprenderé a vivir con ello, no dejaré que me destruya, no dejaré que me mate”.

Y el cuarto paso es: empiece inmediatamente a mejorar lo peor. Empiece  inmediatamente… a mejorar lo peor. ¿Qué quiero decir? Quiero decir que ahora, ha aceptado qué puede suceder, y acaba de decidir que vivirá con ello si llega a producirse; y ahora, hará todo lo que pueda para volver atrás y asegurarse de que no suceda lo peor.

En los negocios, por cierto, esto se conoce como la técnica de “mini max” análisis para llevar al mínimo el pesar máximo. Se trata de llevar al mínimo el pesar máximo; en otras palabras, consiste en decir: “¿Qué es lo peor que me puede suceder y cómo puedo llevar al mínimo el pesar máximo?”. La técnica mini max es una técnica enorme, porque despeja la mente considerablemente y una de las mejores maneras de utilizarla es en realidad un método muy ingenioso: coja un papel, trace una línea en el centro y escriba a un lado PRP (perdon, en ésta página una definición); en otras palabras, una definición clara de lo que le está preocupando. Aquí, arriba en esta página escriba PRP (peor resultado posible) y luego escriba 1 y ponga: “el peor resultado posible es éste, esto me preocupa”. 2: “el peor resultado posible es ¡éste!”. Verá como cada vez que hace esto el problema se esfuma y la mayor parte, no toda claro, pero la mayor parte de la tensión desaparece, su mente se despeja y con una mente despejada puede hacer frente al asunto con eficacia.

El punto final, en cuanto a todo este concepto de preocupación, imaginación negativa, es éste: ¿Cuál es el antídoto? ¿Cuál es el antídoto para la preocupación?, ¿Cuál creen que es? Pues sencillamente esto “la acción positiva”; como dice Shakespeare: “tomar armas contra el mar de inquietudes y haciéndolo así, acabarlas”. Cualquier cosa que le lleve a un punto en el que tome acción positiva eliminará la preocupación, ¿por qué? Por lo que llamamos “la ley de la sustitución”. No se puede trabajar sobre un problema o una situación y pensar y actuar positivamente para resolverlo y al mismo tiempo seguir preocupándose. La preocupación, casi siempre se produce cuando uno tiene demasiado tiempo libre, la preocupación es una forma de meta negativa.

¿Recuerdan que hemos hablado de la ley de la concentración? Dice que: “aquello con lo que nos obsesionamos crece”. Pues bien, cuando se produce una situación de preocupación ¿qué es lo que hace uno? Hace, piensa, habla de, se obsesiona con; imagina vivamente, precisamente, lo que no quiere.

La ley de las expectativas dice: “lo que espere, entrará en su vida”. Lo que mucho temía, me ha sucedido, como dice el libro de Job. La ley de la atracción dice que: “uno trae a su vida a las personas y circunstancias que están en armonía con sus pensamientos dominantes”. La razón para que dediquemos todo un módulo a hablar de la preocupación es ésta; hay personas que no se preocupan por nada.

Por cierto; este método, para determinar el peor resultado posible, “el destructor de preocupaciones”, es también un método estupendo para tomar decisiones. Cuando se produce cualquier situación en la que se tiene que tomar una decisión en un sentido o en otro, la primera pregunta que debería hacerse uno en cuanto haya efectuado un análisis, es esta: “¿Qué es lo peor que puede suceder?”.  Recuerdo que el gran Paul Getty, en un tiempo uno de los hombres más ricos del mundo, decía que este método de determinar el peor resultado posible lo utilizaba él como método de toma de decisiones en todo trato comercial que establecía; cuando se interesaba por algo, lo que hacía era decirse: “¿Qué es lo peor que puede suceder?” y se aseguraba de que lo peor no sucediera.

De modo que, decida ahora mismo que va a eliminar la preocupación, las experiencias imaginarias que parecen reales, que va a aceptar el peor resultado que se pueda producir.

Y ahora, al grano; haga todo lo humanamente posible para tomar una acción constructiva que le ayude a vencer la situación preocupante y eliminarla. Ésta es la clave para eliminar la última de las peores de nuestras emociones negativas.

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